
Dos perfiles grotescos enfrentados, de Leonardo
Más de 270 obras de 74 autores de los últimos 500 años, como anuncia con tono grotescamente hollywoodesco el video con que el museo promociona la exposición. El trailer de la muestra, que se pasa estos días en los cines españoles, es de alguna forma un reconocimiento al uso del grotesco en el cine, tal vez el arte que mejor lo ha expresado.
‘La muestra reúne pinturas, esculturas, dibujos, grabados, libros, documentos y fragmentos de películas de artistas europeos y estadounidenses reconocidos. Se organiza en cuatro espacios: el primero evoca «la grotta, la gruta de la que viene el término grotesco, de la Domus Aurea, y que culmina en los Caprichos y los Disparates de Goya»; el segundo se enfoca en las artes gráficas del siglo XVIII en Gran Bretaña y el XIX en Francia. El tercer eje es el de las vanguardias y su fin, «con el surrealismo, el simbolismo belga, el dadá berlinés, Francis Bacon, Philip Guston y, por supuesto, Picasso», explica el curador de la exhibición, José Lebrero. En el cuarto espacio, agrega, se ve «cómo en el arte contemporáneo lo grotesco es una mentalidad que goza de muy buena salud».
Reunión de 35 cabezas con expresión, de Léopold Boilly (1761-1845)
La idea general del curador es «mostrar que la noción de lo absurdo, de lo grotesco, de lo exagerado, es una constante de la historia del arte universal». Como argumento, nada mejor que una de las obras de Leonardo, «Cinco personajes ancianos»; de El Bosco, ‘Las tentaciones de San Antonio Abad’; o de Juan Sánchez Cotán, ‘Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda’.
Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda, de Juan Sánchez Cotán, 1590
Además de los ya mencionados, las piezas de lamjuestra, que se recorre de principio a fin con una sonrisa, están firmadas, entre otros, por Louise Bourgeois, Otto Dix, Max Ernst, Willem de Kooning, Roy Lichtenstein, Antonio Saura, Víctor Hugo, Cindy Sherman…
Cuatro riéndose unos de otros, de Juan Muñoz